sábado, 2 de junio de 2012

Porque a veces solo basta un segundo encuentro cap 11

-Al parecer descubriste mi secretito Melanie, ahora bien, ¿que haremos contigo?, no te puedo dejar ir asi como asi ahora que ya viste el cuerpo..
                         El psicologo se acerco a mi, sin siquiera dejar de mirarme, su mirada era fria, y se podia ver con claridad como analizaba cada una de sus posibilidades, y mientras él lo hacía yo tambíen, no tenia muchas excepto...mire el escritorio para descubrir que sobre el descansaban un montón de cosas entre ellas un par de tijeras, el problema era ¿como llegar a ellas?..
-¿Qué haces con el cuerpo de Tamara?-le dije
-No es asunto tuyo, aunque solo te puedo decir que le hice un bien a la comunidad, no era mas que un estorbo-dijo
-Sabes que no te tengo miedo, al contrario me causas pena-
-Deberias pensar antes de hablar, ¿que no  te lo enseño eso tu madre?
                      Y mientras el lo decia, avanzaba lentamente hacia el escritorio, cuando llegue ya habiamos dado una vuelta completa, tome las tijeras y lo único que se me ocurrio fue lanzarlas, pero entonces me di cuenta que no debia, pues gozaba de tener una mala punteria, me armé de todo el valor suficiente que tenia y corri hacia el, al pasar trato de jalarme del brazo, y fue entonces cuando encaje las tijeras en su cara, no quise ver en que parte, y asi salí corriendo de su oficina, lo único que se escucho fue el gritó de aquel sujeto.
                   Paré a descansar despues de tanto correr en una tienda, y compré agua, y me sente en la acera, cuando acabé de dar un sorbo al agua, me di cuenta de que estaba temblando, y comence a llorar sentia un gran pavor pues no me sentia segura ya en ningún lado, en mi casa podria entrar el asesino a cualquier momento, la escuela podrian entrar tan fácil como cuando mataron a Tamara.
                  Despúes de un rato de tanto llanto y pensar, me di cuenta que no podia segui asi, tenia que acabar con eston de una vez y por todas, ademas vengaria la muerte de mi padre. Asi que volvi a la oficina del psicólogo, y fue una alegria encontrarlo abierto, pero con un cuerpo diferente....

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