Aquella marca la debía estar alucinando, pues era imposible que en menos de 5 minutos la anciana tuviera esa marca tan perfecta.
La polícia llegó en lo que me pareció una eternidad, pero en realidad solo habían tardado un par de minutos, al igual que los médicos que se llevaron el cuerpo muy rápido, Ana estaba en shock no reaccionaba, y antes de partir los médicos les pedi que examinaran a Ana pues no me gustaba los cambios de tonalidad que sufria su piel, pasaban del natural al mas pálido que pudiera existir; los doctores me contaron que era la reacción mas común, en las personas que sus familiares eran asesinadas, y más si eran muy apegadas a ellas.
-No lo entiendo Melanie, ¿acaso hice algo mal?, debe ser para que esto haya pasado, primero mi madre, y ahora mi tía-susurraba Ana, mientras yo me sentía un asco por lo que habia hecho.
-No Ana no te lo mereces, pero bueno confío en que la policia, atrapara a quien hizo esto- en realidad esperaba que no lo hiciera.
Después de un rato que pasamos en la estación de policias, regresamos a la casa de su tía a revisar sus cosas, estando allí, comencé a llorar, pues no solo había matado a una buena y dulce persona, si no habia acabado con la felicidad de mi mejor amiga, sin duda alguna, estaba destinada a sufrir lo que restaba de mi vida.
Ana me pidió que revisara los cajones del cuarto de su abuela, mientras ella preparaba algo de comer, no tenia nada salvo recetas médicas, y cajas de medicinas, aunque mientras revolvia uno de los cajones de su ropa, escuche algo crujir, revise lo que era, y encontré una carta, vi el nombre de quien la enviaba, y resultó helarme la sangre era de Él...

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